Imagen: uchile.cl

Humberto Maturana Romesín, nacido en Santiago de Chile el 14 de septiembre de 1928, fue un biólogo, filósofo y escritor chileno de renombre internacional. Su impacto en la ciencia y el pensamiento contemporáneo es innegable, siendo reconocido con el Premio Nacional de Ciencias de Chile en 1994.

Su trayectoria académica comenzó en la Universidad de Chile, donde inició estudios de medicina, pero su pasión por la biología lo llevó a cambiar de rumbo. Gracias a una beca de la Fundación Rockefeller, se trasladó al University College de Londres para estudiar anatomía y neurofisiología. Posteriormente, obtuvo su doctorado en Biología en la Universidad de Harvard en 1958.

Tras un periodo en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Maturana regresó a Chile en 1960 para integrarse como profesor titular en el Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Fue en este entorno donde, junto a su alumno y colaborador Francisco Varela, desarrolló el concepto de «autopoiesis», que revolucionaría la comprensión de los sistemas vivos.

La autopoiesis: un concepto revolucionario

La autopoiesis, término acuñado por Maturana y Varela, describe la capacidad de los sistemas vivos para autoproducirse y autoorganizarse. Esta idea, publicada en 1972 en el libro «De máquinas y seres vivos», tuvo un impacto profundo en diversas disciplinas, desde la biología y la filosofía hasta la sociología y la educación.

La autopoiesis desafió la visión tradicional de los seres vivos como máquinas y propuso una nueva perspectiva basada en la autonomía y la capacidad de autocreación. Este concepto ha sido fundamental para comprender la complejidad de los sistemas biológicos y ha abierto nuevas vías de investigación en áreas como la inteligencia artificial y la robótica.

Un legado que trasciende fronteras

El trabajo de Maturana no se limitó al ámbito académico. Su pensamiento trascendió las fronteras de la ciencia y se convirtió en una fuente de inspiración para movimientos sociales y culturales. Sus ideas sobre la ética, la convivencia y la construcción de una sociedad más justa y sostenible resonaron en diferentes ámbitos de la vida social.

Maturana falleció el 6 de mayo de 2021, dejando un legado invaluable para la ciencia y la humanidad. Su pensamiento sigue siendo objeto de estudio y debate, y su influencia se extiende a diversas áreas del conocimiento. Su vida y obra son un ejemplo de cómo la ciencia puede trascender sus propios límites para contribuir a la construcción de un mundo mejor.

Líneas de trabajo filosófico:

Biología, medicina, autopoiesis, sistemas complejos, teoría de sistemas, teoría del conocimiento, antropología.

Cita:


“En cierto sentido, ha sido mi camino a la experiencia trascendental: al descubrimiento de que la materia, metafóricamente hablando, es la creación del espíritu (el modo de existencia del observador en un dominio del discurso), y que el espíritu es la creación de esta materia que es creada. Esto no es una paradoja, pero es la expresión de nuestra existencia en un dominio de la cognición en el que el contenido de la cognición es la cognición misma. Más allá de eso no se puede decir nada.

Algunos de sus libros:

  • 1972: De máquinas y seres vivos: una teoría sobre la organización biológica (con Francisco Varela)
  • 1980: Autopoiesis and cognition: the realization of the living (con Francisco Varela)
  • 1984: El árbol del conocimiento: Las bases biológicas del entendimiento humano (con Francisco Varela)
  • 1991: El sentido de lo humano (con Sima Nisis de Rezepka)
  • 1995: Desde la biología a la psicología (con Jorge Luzoro García)
  • 1995: La realidad, ¿objetiva o construida? Vol. 1, Fundamentos biológicos de la realidad
  • 1996: La realidad, ¿objetiva o construida? Vol. 2, Fundamentos biológicos del conocimiento
  • 2008: Habitar humano en seis ensayos de biología-cultural (con Ximena Dávila)
  • 2019: Historia de nuestro vivir cotidiano (con Ximena Dávila)

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