El filósofo surcoreano-alemán Byung-Chul Han ha sido distinguido con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. Este galardón, uno de los más prestigiosos en el ámbito hispanohablante y de proyección internacional, reconoce su penetrante análisis de las patologías de la sociedad contemporánea, marcada por la tecnología y el neoliberalismo. La elección de Han, un pensador conocido por su crítica a la «sociedad del rendimiento» y la «infoxicación», no es meramente un reconocimiento a una trayectoria; se erige como una señal de la creciente preocupación global por los efectos deshumanizantes de la digitalización y la cultura de la autoexplotación que él tan agudamente ha diseccionado. El premio, en este contexto, amplifica la urgencia de estas reflexiones en el debate público.

1. El Galardón y su Linaje: Un Reconocimiento de Prestigio Mundial

El Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades es concedido anualmente por la Fundación Princesa de Asturias a «la persona, grupo de personas o institución cuya labor creadora o de investigación represente una aportación relevante a la cultura universal en esos campos». La edición de 2025 marca la 45ª entrega de estos galardones. El premio consiste en una escultura de Joan Miró —símbolo representativo del galardón—, un diploma acreditativo, una insignia y una dotación económica de 50.000 euros.

Byung-Chul Han fue seleccionado entre un notable grupo de 47 candidaturas procedentes de 16 nacionalidades distintas, lo que subraya la competitividad y el alcance internacional del premio. El jurado, presidido en esta ocasión por Miguel Falomir, director del Museo del Prado, enfatizó la «brillantez para interpretar los retos de la sociedad tecnológica» que caracteriza la obra del filósofo.

La distinción otorgada a Han lo sitúa en una genealogía de intelectuales y entidades de gran calibre que han recibido este premio. Entre los galardonados anteriores en la categoría de Comunicación y Humanidades se encuentran figuras tan influyentes como el semiólogo y novelista Umberto Eco (2000), el crítico literario George Steiner (2001), el periodista Ryszard Kapuściński y el teólogo Gustavo Gutiérrez (compartido en 2003), los sociólogos Zygmunt Bauman y Alain Touraine (compartido en 2010), el propio Museo Nacional del Prado (2019), y el filósofo y ensayista Nuccio Ordine (2023).

Un análisis de los laureados precedentes revela una tendencia a reconocer a personalidades e instituciones que no solo han alcanzado la excelencia en sus respectivos campos —ya sea la filosofía, el periodismo, la sociología o el arte—, sino que también han logrado trascender las fronteras de la academia para entablar un diálogo fructífero con un público más amplio sobre cuestiones humanas fundamentales. La inclusión de Byung-Chul Han, cuyas obras se caracterizan por su accesibilidad y han sido traducidas a numerosas lenguas, se alinea perfectamente con esta tradición. Sus volúmenes, a menudo concisos y de estilo directo, han encontrado un eco significativo más allá de los círculos especializados.

En esta línea, la concesión del premio a Han podría interpretarse como un esfuerzo consciente por parte de la Fundación Princesa de Asturias para equilibrar el reconocimiento entre las humanidades de corte más «clásico» y aquellas que se enfrentan críticamente a los dilemas más acuciantes de la contemporaneidad. Los desafíos impuestos por la revolución digital y sus consecuencias sociales, un tema central en la obra de Han, han adquirido una urgencia innegable, y el filósofo surcoreano-alemán se ha convertido en una de las voces más lúcidas para articularlos. El jurado, al destacar su capacidad para interpretar los «retos de la sociedad tecnológica», parece refrendar la importancia de una filosofía que no teme sumergirse en las complejidades del presente.

2. Byung-Chul Han: Retrato de un Filósofo entre Dos Mundos

2.1. Orígenes y Formación: De Seúl a Friburgo

Nacido en Seúl, Corea del Sur, en 1959, la trayectoria inicial de Byung-Chul Han no parecía encaminada hacia la filosofía. Comenzó sus estudios superiores en Metalurgia en la Universidad de Corea, una disciplina aparentemente distante de las humanidades que más tarde abrazaría con fervor.

Este cambio de rumbo se materializó con su traslado a Alemania en la década de 1980. Allí, se sumergió en el estudio de la Filosofía, la Literatura Alemana y la Teología Católica en las prestigiosas universidades de Friburgo y Múnich. Según algunas fuentes, esta transición fue impulsada por una profunda insatisfacción con sus estudios técnicos y un anhelo por profundizar en la literatura. Curiosamente, la dificultad que experimentaba para leer con la rapidez necesaria en alemán lo habría orientado finalmente hacia la filosofía, un campo donde la velocidad lectora no es el principal requisito. Este periodo formativo en Alemania estuvo marcado, además, por una anécdota reveladora de su carácter: para poder seguir su vocación, tuvo que ocultar a sus padres la naturaleza real de sus estudios. Como se ha señalado, «ese gesto rebelde lo define: no vino a ajustarse al mundo, sino a pensar su grieta». Finalmente, en 1994, obtuvo su doctorado en Friburgo con una disertación sobre el concepto de Stimmung (temple anímico o disposición afectiva) en la obra de Martin Heidegger, lo que evidencia su sólida formación en la tradición filosófica continental.

2.2. Trayectoria Académica y Discreción Personal

Tras su doctorado, Byung-Chul Han desarrolló una notable carrera académica. Ejerció la docencia en la Universidad de Basilea, Suiza, entre los años 2000 y 2010. Posteriormente, fue profesor en la Hochschule für Gestaltung (Escuela Superior de Diseño) de Karlsruhe, donde coincidió con el también influyente filósofo Peter Sloterdijk. Desde 2012, ha impartido clases de Filosofía y Estudios Culturales en la Universidad de las Artes de Berlín (UdK).

A pesar de su creciente proyección pública como intelectual, Han es conocido por su marcada discreción personal. Ha rehusado sistemáticamente conceder entrevistas en radio y televisión y raramente divulga detalles sobre su vida privada. Se sabe que es católico y que el piano ocupa un lugar esencial en su cotidianidad: «Tengo que tocar el piano todos los días, si no me pongo enfermo», confesó en una ocasión.

La singular trayectoria vital e intelectual de Han, que transita desde la metalurgia en su Corea natal hasta la inmersión profunda en la filosofía heideggeriana en Alemania y su posterior consolidación como uno de los críticos más agudos de la sociedad digital, encarna de manera elocuente esa «mirada intercultural» que el jurado del Premio Princesa de Asturias ha querido destacar. Su pensamiento se nutre, precisamente, de esta fértil tensión entre las perspectivas de Oriente y Occidente, entre lo analógico y lo digital, entre la reflexión sobre la materialidad del mundo y las abstracciones filosóficas. La afirmación del jurado sobre su capacidad para tender puentes entre tradiciones filosóficas de Oriente y Occidente no es, por tanto, una mera formalidad, sino un reconocimiento a una característica intrínseca a su biografía y a la génesis de su obra.

Resulta tentador interpretar la anécdota de haber ocultado a su familia su verdadera vocación y su posterior y constante reticencia a la exposición mediática como manifestaciones tempranas y coherentes de una forma de resistencia. Primero, contra las expectativas impuestas, ya fueran familiares o sociales; más tarde, contra esa «sociedad de la transparencia» que él mismo diagnosticaría con tanta precisión. Su vida, en cierto modo, parece reflejar una búsqueda incesante de autenticidad y profundidad en un mundo que, bajo su lupa crítica, tiende peligrosamente hacia la superficialidad y la autoexposición banal.

3. El Pensamiento de Han: Un Diagnóstico Incisivo de la Modernidad Tardía

3.1. Conceptos Fundamentales: La Sociedad del Cansancio y la Tiranía de la Transparencia

El núcleo del pensamiento de Byung-Chul Han reside en una crítica penetrante al neoliberalismo y su profundo impacto tanto en la estructura social como en la psique individual. Uno de sus conceptos más influyentes y difundidos es el de la «sociedad del cansancio» (Müdigkeitsgesellschaft). En ella, Han argumenta que las patologías predominantes de nuestra era son de índole neuronal: la depresión, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y, especialmente, el síndrome de burnout o agotamiento profesional. Estas dolencias, sostiene, no surgen de un exceso de negatividad o represión, como en épocas pasadas, sino paradójicamente de un exceso de positividad: la constante autoexigencia de rendimiento, la optimización personal incesante y la imperiosa necesidad de ser proactivo y emprendedor, lo que conduce a una extenuante autoexplotación. En sus propias palabras: «Hoy, todos somos un trabajador autoexplotado en nuestra propia empresa. Las personas son ahora amo y esclavo en uno».

Paralelamente, Han desarrolla una crítica a la «sociedad de la transparencia» (Transparenzgesellschaft). En este análisis, denuncia cómo la exigencia de una transparencia total, impulsada por las dinámicas del mercado neoliberal y facilitada por las tecnologías digitales, erosiona valores fundamentales como la privacidad, la confianza, el secreto y el misterio. Esta cultura de la exposición voluntaria constante, que roza lo pornográfico, aplana el mundo y lo despoja de su negatividad inherente, es decir, de su complejidad y su alteridad. Como él mismo afirma, «Las cosas se hacen transparentes cuando abandonan cualquier negatividad…cuando se insertan en el torrente liso del capital, la comunicación y la información».

Su arsenal conceptual se extiende a otras nociones clave para comprender nuestro tiempo. Entre ellas destacan la «expulsión de lo distinto», que describe la creciente homogeneización de la sociedad y la intolerancia hacia la diferencia; la «agonía del Eros», donde el narcisismo exacerbado y la primacía del yo dificultan o imposibilitan la auténtica relación con el Otro, con el ser amado; la «infocracia», que alude al poder dominante de la información y los datos; la «psicopolítica», que desvela cómo el poder neoliberal contemporáneo opera sutilmente a través de la gestión y modulación de la psique; y su crítica a la «sociedad paliativa», una sociedad que busca obsesivamente evitar cualquier forma de dolor o negatividad, en lugar de confrontarla y extraer de ella un aprendizaje o un sentido.

3.2. Obras Clave y su Resonancia Global

Byung-Chul Han es autor de una prolífica obra que supera la veintena de títulos, muchos de los cuales han sido traducidos a una multitud de idiomas, encontrando una recepción particularmente entusiasta en el mundo hispanohablante y en su natal Corea del Sur. Su libro La sociedad del cansancio, por ejemplo, fue votado como el libro más importante del año 2012 por diversos periódicos surcoreanos, una muestra de su impacto temprano y significativo.

En La sociedad del cansancio, publicado originalmente en 2010, Byung-Chul Han desarrolla una crítica contundente al imperativo del rendimiento y la autoexplotación que caracterizan a la sociedad contemporánea, señalando el exceso de positividad como una fuente principal de patologías neuronales.

Continuando su análisis social, en La sociedad de la transparencia (2012), Han investiga la tiranía de la visibilidad total en la era digital, argumentando que esta transparencia forzada conduce a la pérdida de la negatividad, el secreto y la intimidad.

En la misma línea de reflexión sobre las relaciones humanas y la psique, La agonía del Eros (2012) ofrece una meditación sobre el declive del amor y el deseo genuino en un mundo dominado por el narcisismo, la pornografía y una auto-referencialidad exacerbada.

Profundizando en las dinámicas de poder actuales, Psicopolítica (2014) examina las nuevas y sutiles técnicas de control y poder que el neoliberalismo ejerce directamente sobre la psique individual.

Posteriormente, en La expulsión de lo distinto (2016), Han denuncia la creciente homogeneización de la sociedad contemporánea y la consiguiente anulación de la alteridad y la diferencia.

Con una mirada puesta en el impacto de la tecnología y la información, No-cosas (2021) explora la desmaterialización del mundo, destacando la primacía de la información sobre los objetos tangibles y la consecuente crisis de lo real.

Como contrapunto a la hiperactividad y la producción constante, Vida Contemplativa (2022) emerge como un elogio de la inactividad, el silencio, la demora y la contemplación, presentando estas prácticas como formas valiosas de resistencia y sabiduría en el mundo actual.

Finalmente, en La crisis de la narración (publicado en 2023 o con traducción relevante en 2024), Han analiza la pérdida de las grandes narrativas cohesionadoras en la era de la información fragmentada, abordando cómo esto afecta la construcción de sentido en la sociedad contemporánea.

3.3. Hacia una «Vita Contemplativa»: Propuestas y Antídotos

Frente a este sombrío diagnóstico de una sociedad contemporánea enferma por el exceso y la aceleración, Byung-Chul Han no se limita a la crítica, sino que también esboza posibles vías de escape o, al menos, de resistencia. Propone una «ética de la lentitud», la imperiosa necesidad de recuperar los rituales que estructuran y dan sentido a la vida comunitaria e individual, el valor del silencio en un mundo saturado de ruido, y la reivindicación de la contemplación y la inactividad –su Vita Contemplativa– como formas de resistencia activa y como caminos hacia un posible reencantamiento del mundo. Como advierte con contundencia: «Necesitamos que se acalle la información. Si no, acabará explotándonos el cerebro».

Además, Han aboga por la importancia de la «amistad» (Freundlichkeit) y una genuina apertura al Otro, al diferente, como antídotos contra el solipsismo narcisista. Subraya también la necesidad de cultivar la apreciación de la belleza y el misterio inherentes a lo ordinario, a menudo pasados por alto en la vorágine cotidiana. Su filosofía, en última instancia, busca una recuperación del «eros» –entendido como una fuerza que nos saca de nosotros mismos y nos vincula con el mundo– y de la capacidad de asombro, tan erosionada en la actualidad.

Aunque su crítica es profunda y a menudo implacable, la filosofía de Han no desemboca necesariamente en un pesimismo paralizante. Sus propuestas orientadas hacia una «vida contemplativa», la recuperación de los rituales y la valoración del silencio sugieren una veta de «esperanza» —título, no por casualidad, de uno de sus libros más recientes—. Esta esperanza residiría en la capacidad intrínsecamente humana de sustraerse a las lógicas dominantes del rendimiento y la eficiencia, y de reconectar con formas de existencia más lentas, profundas y, en definitiva, más significativas.

La insistencia de Han en la «inactividad» y la «lentitud» no debe interpretarse como una simple apología de la ociosidad o la pereza. Constituye, más bien, una subversión radical de la ética productivista que impregna el neoliberalismo. Al poner en valor lo «inútil» —desde la perspectiva restrictiva de la utilidad mercantil—, Han desafía la instrumentalización total de la vida y aboga por la creación y preservación de espacios de no-rendimiento, los cuales considera esenciales para el florecimiento del pensamiento crítico, la creatividad y la salud psíquica. Estos espacios de «demora» son, para él, el caldo de cultivo de lo verdaderamente humano.

4. La Voz del Jurado: Razones para un Premio Oportuno

El acta del jurado del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, o los extractos difundidos, ofrecen claves importantes para entender la decisión de honrar a Byung-Chul Han. Se subraya de manera prominente la «capacidad única [de Han] para ‘interpretar los retos de la sociedad tecnológica’» y su «brillantez para interpretar los restos de la sociedad tecnológica». La Fundación Princesa de Asturias, en su comunicación oficial, destaca que «su mirada intercultural arroja luz sobre fenómenos complejos del mundo contemporáneo y ha encontrado un amplio eco entre público de diversas generaciones». Además, se resalta que «su obra […] revela una capacidad extraordinaria para comunicar de forma precisa y directa nuevas ideas en las que se recogen tradiciones».

Otro aspecto fundamental valorado por el jurado es su habilidad para «construir puentes filosóficos entre Oriente y Occidente con un estilo tan accesible como punzante». Esta capacidad de síntesis y diálogo intercultural es vista como una de sus grandes fortalezas. Finalmente, el jurado considera que su obra «ha encontrado un amplio eco entre público de diversas generaciones», reconociendo así no solo su calado intelectual sino también su notable capacidad de conectar con lectores de distintos perfiles y edades.

El énfasis del jurado en la «interpretación de los retos de la sociedad tecnológica» y su «eco entre diversas generaciones» sugiere que el premio no solo busca reconocer la agudeza intelectual de Han, sino también su crucial papel como figura pública que articula y da nombre a ansiedades y malestares ampliamente sentidos en la era digital. De esta manera, el galardón valida una filosofía que se atreve a diagnosticar el presente con valentía y lucidez, por incómodas que resulten sus conclusiones.

Al premiar a Han por su «estilo accesible como punzante» y su capacidad de «comunicar de forma precisa y directa nuevas ideas», el jurado implícitamente pone en valor una forma de hacer filosofía que, sin renunciar al rigor conceptual, busca activamente el diálogo más allá de los círculos estrictamente académicos. Este aspecto, que en ocasiones ha sido objeto de crítica por parte de algunos «puristas del pensamiento» que lo tildan de excesivamente divulgativo, es aquí reconocido como una virtud. Este reconocimiento podría señalar una creciente apreciación por la importancia de la filosofía pública, aquella que se esfuerza por ser relevante y comprensible para una ciudadanía confrontada a problemas cada vez más complejos.

5. Entre la Aclamación y el Debate: Recepción Crítica de una Obra Influyente

5.1. Impacto Editorial y Popularidad Internacional

Los libros de Byung-Chul Han se han convertido en auténticos fenómenos editoriales en numerosos países, gozando de una popularidad especialmente notable en el ámbito hispanohablante y en Corea del Sur. Su influencia trasciende el mundo académico; la revista ArtReview, por ejemplo, lo incluyó en su lista de las cien personalidades más influyentes en el mundo del arte, un indicativo de la transversalidad de su pensamiento.

Parte de su éxito radica en el formato de sus obras, a menudo breves, y en su estilo aforístico y directo, que facilita su lectura y rápida difusión en un mundo caracterizado por la escasez de tiempo y la sobreabundancia de información.

5.2. Perspectivas Críticas desde la Academia y el Ensayo

No obstante esta aclamación generalizada, la obra de Han no ha estado exenta de críticas, especialmente desde ciertos sectores académicos. Se le ha reprochado en ocasiones ser un «divulgador superficial», alguien que repite ideas ya conocidas en la tradición filosófica y sociológica, pero revistiéndolas con un exceso de estilo y una argumentación que algunos consideran escasa o insuficientemente desarrollada. Hay quienes sostienen que ofrece «descripciones poéticas» más que «ideas nuevas», y su estilo ha sido calificado en algunos análisis como «predicador y demagógico».

Críticos como Steffen Kraft han cuestionado su recurso a pensadores controvertidos como Carl Schmitt, señalando posibles implicaciones problemáticas en su argumentación. El filósofo y ensayista Finn Janning, en un análisis detallado, critica el dualismo que percibe en el pensamiento de Han, su tendencia a una categorización simplista de los fenómenos sociales (en términos de bueno/malo, bello/feo), y una supuesta desconexión con las realidades sociales más crudas y complejas, además de un enfoque que considera excesivamente moralizante.

Otros analistas, como Mark K. Spencer, aun reconociendo el «extraordinario valor» de su obra para capturar el «ánimo de nuestros tiempos», admiten que su palpable resentimiento hacia la modernidad puede derivar en ocasiones en una «argumentación descuidada y generalizaciones excesivas». En esta línea, la reseña de su libro Filosofía del Budismo Zen publicada en la revista Religious Studies lo considera una obra más adecuada para lectores ya iniciados en el Zen y en Heidegger que para neófitos, debido a su estilo elíptico y a la acumulación de conceptos complejos sin la suficiente exégesis que facilite su comprensión.

La tensión evidente entre la popularidad masiva de Byung-Chul Han y las críticas académicas que apuntan a una supuesta superficialidad o a un estilo excesivamente aforístico plantea una cuestión de fondo sobre el rol del filósofo en el siglo XXI. ¿Debe este priorizar la complejidad laberíntica y el rigor técnico apreciado intramuros de la academia, o debe buscar la capacidad de comunicar ideas potentes y movilizadoras a un público amplio, aun a riesgo de incurrir en ciertas simplificaciones? El rotundo éxito de Han parece indicar una demanda social acuciante por un tipo de pensamiento que, aunque pueda ser objeto de debate académico, logra nombrar con eficacia el malestar difuso de la contemporaneidad.

Las críticas que acusan a Han de «repetir ideas ya conocidas» podrían estar pasando por alto un aspecto crucial de su contribución. Su originalidad quizás no radique tanto en la invención de conceptos completamente ex novo, sino en su singular capacidad para sintetizar, recontextualizar y dotar de una expresión incisiva y memorable a corrientes críticas preexistentes –provenientes de la Escuela de Frankfurt, de Heidegger, de Foucault, entre otros–. Han las hace dialogar con los dilemas específicos y urgentes de la sociedad digital y neoliberal. Su «valor», como apunta Spencer, podría residir precisamente en esta relectura y en esta «actualización» diagnóstica, que dota de nuevas herramientas interpretativas a quienes buscan comprender las transformaciones del presente.

6. La Relevancia del Princesa de Asturias para Byung-Chul Han y la Filosofía Contemporánea

6.1. Un Espaldarazo a la Reflexión Crítica en Tiempos de Crisis

La concesión del Premio Princesa de Asturias a Byung-Chul Han puede interpretarse como un significativo espaldarazo a la urgencia y la necesidad de la filosofía crítica en un momento histórico global marcado por crisis interconectadas: la digitalización descontrolada y sus efectos sobre la subjetividad, la creciente precariedad laboral y la autoexplotación, una palpable crisis de sentido y la alarmante polarización social. La obra de Han, precisamente, ofrece un conjunto de herramientas conceptuales afiladas para entender las raíces y las manifestaciones de estas crisis.

En este sentido, el análisis de Boris Berenzon Gorn en El Sol de México resulta particularmente elocuente al sugerir que el premio a Han «se vuelve pregunta». Interroga sobre qué tipo de humanidad se está consagrando con este reconocimiento: «No una humanidad triunfante, hipervisual, repleta de logros», sino más bien «una que se interroga, que sufre, que busca». El premio, desde esta perspectiva, contribuye a «devolver a la filosofía el lugar que nunca debió perder»: el de ser una instancia fundamental de reflexión crítica y una forma de resistencia ante las inercias del presente.

6.2. La Filosofía como Bien Público: El Papel de Han en la Divulgación del Pensamiento Académico

A pesar de las críticas que pueda recibir su estilo, la amplia difusión de los libros de Byung-Chul Han demuestra una capacidad notable para trasladar debates filosóficos de considerable complejidad a un público no necesariamente especializado. Cumple así una función esencial de «filosofía pública», acercando el pensamiento crítico a la ciudadanía. Como se ha mencionado, algunos ven su obra como una confirmación de que «la filosofía es para todos» y no solo para «filósofos profesionales».

El premio, al reconocer a un autor tan leído y con tanta penetración social, también puede interpretarse como un estímulo para que el pensamiento académico en general busque canales de comunicación más efectivos y resonantes con la sociedad. Reconoce el valor de hacer accesible la reflexión profunda sin traicionar necesariamente su complejidad.

6.3. Consideraciones Finales: Legado en Construcción e Interrogantes para el Futuro

Este importante reconocimiento llega en un momento en que Byung-Chul Han ha comenzado a ampliar su enfoque crítico para incorporar de manera más explícita reflexiones sobre la esperanza y la contemplación, lo que sugiere una evolución en su pensamiento que se mueve desde el diagnóstico hacia la proposición de antídotos o formas de vida alternativas.

El premio a Han, sin embargo, también plantea interrogantes cruciales sobre el futuro de la crítica en la era digital. ¿Cómo puede la filosofía mantener su potencial subversivo y transformador cuando sus diagnósticos más agudos se vuelven populares o, incluso, son absorbidos y neutralizados por el mainstream? ¿Qué nuevas formas de «resistencia», un concepto tan caro a Han, son posibles y efectivas en el panorama actual?

El Premio Princesa de Asturias otorgado a Byung-Chul Han no solo legitima su obra ante un público aún más amplio y diverso, sino que también podría obligar a ciertos sectores de la academia a reconsiderar los criterios con los que se evalúa el impacto y la relevancia del pensamiento filosófico en el mundo contemporáneo. La «resonancia» popular, a menudo observada con cierto recelo desde las torres de marfil universitarias, podría ser, en casos como el de Han, un indicador fidedigno de que un filósofo ha logrado tocar una fibra sensible y urgente de la experiencia colectiva, articulando preocupaciones que demandan atención y reflexión.

Al premiar a un pensador que de manera tan original y persuasiva fusiona tradiciones intelectuales de Oriente y Occidente para analizar críticamente un capitalismo globalizado y una tecnología de alcance universal, la Fundación Princesa de Asturias está, implícitamente, reconociendo la necesidad imperiosa de enfoques filosóficos igualmente globales y transculturales para abordar los complejos problemas del siglo XXI. Este gesto podría interpretarse como un incentivo para fomentar una mayor diversidad de perspectivas en el discurso filosófico dominante, que con frecuencia sigue estando excesivamente centrado en marcos eurocéntricos. La obra de Han es un ejemplo de cómo el pensamiento puede enriquecerse al trascender fronteras geográficas y culturales.

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